Empezar la universidad (o cualquier curso nuevo) suele venir con una mezcla de emociones: ilusión, nervios… y ese deseo silencioso de encontrar tu lugar.
Y muchas veces, lo lográs. Conocés gente, armás grupo, te reís en clase, compartís trabajos. Todo parece ir bien… hasta que aparece esa sensación rara.
Esa escena que te queda dando vueltas.
🚶♂️ La situación que nadie dice, pero muchos sienten
Imaginá esto: estás en tu grupo con A, B, C, D y F. En clase son cercanos, hablan, se ayudan. Pero cuando termina la jornada, las dinámicas cambian.
Vos te vas a la parada con D, M, N, P, Q.
Mientras tanto, ves que A y B se van juntas.
O que el novio de A pasa a buscarla… y de paso lleva a B, C y F.
Y vos, desde lejos, te das cuenta de algo:
👉 Ellos también son grupo… pero en otro nivel.
Y ahí aparece la pregunta incómoda:
“¿Entonces yo dónde encajo realmente?”
🧠 Lo que pasa por la cabeza (y por qué es normal)
Esa sensación puede disparar pensamientos como:
- “No soy tan cercano como pensaba”
- “Ellos tienen otra vida social más fuerte”
- “Aunque hice amigos… no es suficiente”
- “Siempre quedo medio afuera”
Y si venís de una etapa con poca vida social o sin amigos, esto puede pegar más fuerte. Porque no solo estás construyendo vínculos nuevos… también estás midiendo tu valor social.
Pero hay algo importante que entender:
👉 No todos los vínculos funcionan igual en todos los contextos.
🔄 No es exclusión, es estructura social
En la universidad (y en la vida), los grupos no son bloques cerrados. Son redes.
- Hay amistades de aula
- Amistades de transporte
- Amistades de barrio
- Relaciones de pareja
- Historias previas (secundario, familia, etc.)
Lo que vos ves como “otro grupo más unido” muchas veces es simplemente gente que comparte más fuera del aula.
No significa que valgas menos.
Significa que sus conexiones vienen de otros lugares también.
🧩 El error más común: compararte desde afuera
Cuando estás en esa situación, tu mente hace algo medio injusto:
Compara tu relación con ellos…
con la mejor versión de sus relaciones entre ellos.
Vos ves:
- el novio que pasa a buscar
- los viajes juntos
- la cercanía fuera de clase
Pero no ves:
- sus conflictos
- sus inseguridades
- ni cómo se formaron esos vínculos
👉 Estás comparando tu “inicio” con el “proceso avanzado” de otros.
🌱 Estás más cerca de lo que pensás
Hay algo que a veces no valoramos:
👉 Ya tenés grupo. Ya hay conexión.
Eso no es poco.
De hecho, para muchas personas, ese primer círculo es lo más difícil de conseguir.
Y desde ahí, pueden pasar cosas como:
- Que te empiecen a incluir en planes
- Que generes vínculos más fuertes con 1 o 2 personas
- Que aparezcan nuevos espacios compartidos
Pero eso no pasa de un día para otro.
🤝 Cómo manejar esa sensación sin que te tire abajo
Algunas ideas simples que ayudan:
1. No interpretes todo como rechazo
Muchas cosas tienen más que ver con logística que con afecto.
2. Elegí vínculos, no multitudes
No hace falta encajar con todos. A veces 1 o 2 conexiones reales valen más.
3. Sumate sin esperar invitación formal
Un “¿van para la parada?” o “voy con ustedes” abre puertas.
4. Aceptá que hay capas
Hay amigos de clase, amigos cercanos y amigos íntimos. Y está bien.
5. No te midas todo el tiempo
La vida social no es una competencia.
💡 Una idea clave para quedarte
Sentirte “a medio camino” no significa que estés afuera.
Significa que estás en proceso.
Y muchas veces, ese proceso es exactamente donde empiezan las amistades reales.
✨ Cierre iTeen
Todos alguna vez fuimos “persona X”.
Ese que mira desde la parada, el que duda, el que siente que todavía no encaja del todo.
Pero lo que no se ve en ese momento es que…
👉 muchas de esas historias recién están empezando.
Y la tuya también.

